Queridos hermanitos, queridas hermanitas, no los conozco de nombre, pero sé que son ustedes quienes conocerán cosas tremendas. Que desenmascaran toda la mentira social y la revelan en todo su horror, y que a la vez dan una muestra patente de la existencia de una alternativa al horror. Es probable que sientan ganas de comunicarle a todos la buena noticia (en griego se dice euanguelion, más o menos como evangelio), después de todo, eso que conocemos mediante la medicina y a lo cual en todos los tiempos los sabios se han referido hablando de una luz, la "luz" que "se contempla" "dentro del" "santuario cósmico" al que nos lleva la medicina, revela que es posible que todos seamos plenos y felices sin que nadie abuse de, o explote a, nadie más. Sería lógico que al oír de la posibilidad de felicidad generalizada la gente se sintiera aliviada y entusiasmada. Pues no es así.
Una buena parte del sufrimiento humano, como sabemos, tiene como objetivo el confort de ciertos humanos. Es decir, las personas se han esclavizado desde hace mucho unas a otras para tener más confort, placer, y ocio del que les correspondería en una distribución equitativa, tráeme mis quesadillas a la tele o te doy un latigazo. Si se le pregunta a un explotador por qué los hace, una respuesta frecuente es: para vivir bien, de donde sigue el debate acerca de si se puede o no vivir bien sin causar dolor. Un examen más cercano, que ustedes queridos hermanitos, queridas hermanitas, llevarán a cabo con los ojos des-velados por las medicinas de nustra madre tierra, les revelará que el hacer sufrir tiene un efecto en el ser de quien hace sufrir, no menos que en el de aquél que es hecho sufrir. Libros antiguos nos dicen que el rito esencial de la magia negra es la tortura y asesinato de una víctima inocente, y acaso sea verdad. Ustedes verán, cuando miren, que todo acto de crueldad directa o indirecta (matar la vaca, detenerle la pata, comprar productos hechos por niños esclavos) va, por así decirlo retorciendo el alma de quien lo realiza. (de ninguna manera es que se vea una imagen de algo retorciéndose, quienes ya ven esas cosas saben que no es así, sin embargo quien lo sabe lo sabe con la misma claridad con que se saben los colores de las cosas vistas a la luz del mediodía). Toma tiempo captar la esencia de este fenómeno, de la misma manera que al niño le toma unas cuantas observaciones captar la esencia de, por ejemplo, la gravedad, o la manera de fluir de los líquidos. Verán ustedes que el proceso que lleva a una persona sana a perder definitivamente su capacidad de empatía y compasión (perder su alma, en el sentido de tenerla extraviada e inaccesible) procede en contra de una tendencia natural del alma a sanarse. De modo que es un poco como un abollarse de algo que tiende a inflarse de nuevo. Puede ser lo duro o lo tupido lo que lleve a alguien a los puntos que parecen de no retorno, pero una abolladura (acto de crueldad que daña tanto al agente como al paciente) leve y aislada tiene buenas probabilidades de ser restañada casi por completo. Las escuelas, especialmente las de derecha como el instituto asunción, al que asistí, tienden a ser o volverse un lastimadero tipo industrial donde se abusa de los niños de varias maneras para lograr que abusen unos de otros. Claro que los padres de familia negarán esto, y muyprobablemente de verdad creen que no, lo que sucede es que cuando mete a su hijo a la escuela, hace ya hace más de veinte años que el padre de familia del alumno promedio de una escuela católica mexicana se rompió por dentro para siempre (la rotura no es irreparable, pero en pocos casos es reparada, ya que se vuelve más difícil mientras más "encallece"), a causa de la violencia de su propia escuela, y en el desierto árido y estéril en el que se convierte su jardín interior, la única agua, salobre y aceitosa, pero presente, es el trato de lo que queda de su ser con las instituciónes que constituyen nuestro orden social, y las interacciones con otros humanos, pero no en tanto que totalidades libres, sino en tanto que taxista, jefe, empleado, etc. es decir, en tanto que funciones cumplidas en un orden social, y reduciendo la realidad efectivamente infinita del ser a su nombre, dirección y estado de cuenta, y en una variante del síndrome de estocolmo, el alma se enamora de su violador (acaso de su escuela, del sistema como tal, o de la sensación particular de ser parte de una mentira colectiva o de hacer violencia en nombre del orden) y, perdida en un delirio de dolor completamente ajeno a la realidad cotidiana del abuso de cada alguien en el nombre de un todos que no es nadie, "de buena fe" concluye que lo mejor es meter a su hijo a la misma escuela.
Tengan mucho cuidado. Esta mentira se comporta como un ser inteligente, es decir: querer modificar las interacciónes de un grupo humano para que sean auténticas, puede de manera natural llamarse "enfrentarse a la mentira" porque cada alma que está jurada a la mentira puede reconstruir sin falla la "agenda" de la mentira, como si existiera escrita en el cielo, y llevar a cabo la parte que le toca de la misma con la misma coordinación que un ejército, pero sin gastar en comunicaciones ni logística centralizada; temerá ser desenmascarada y los atacará a ustedes, buscando desde simplemente invalidarlos como sujetos responsables (las armas más ligeras son el ridículo, y las más pesadas, los manicomios) hasta matarlos, o lo que es más común, "matar sus almas" (volverlas inoperantes) con fármacos neurológicos (de la tradición alopática del materialismo reduccionista que ciertos libros poco respetados en esa misma academia materialista y reduccionista ligan al ser llamado Ahrimán, conceptualmente cercano a Mefistófeles) en la medida en que tal alma jurada a la mentira se de cuenta de que la búsqueda de la verdad de ustedes no es otra mentira más. (Naturalmente todo el mundo ha aprendido a decir, de buena o mala fe, que busca la verdad, si le preguntan) Maldad open-source.
Querer hacer brillar la luz de la verdad en nuestros tiempos es como mantener encendida una velita en una tormenta. Bastante difícil. Pero guerreros antes de nosotros han procurado crear pantallas, cobertizos y paredes que permiten que algunas de las llamas sagradas se mantengan vivas para reencender aquéllas que la lluvia moje. La constancia con que las almas temerosas de nuestros hermanos oscurecidos vigilan lafrontera de aquéllo que ellos ven como su fortaleza y en realidad es su cárcel (sus personalidades fingidas) Nos hacen poder decir, al menos figurativamente, que el mal acecha siempre. El descubrimiento íntimo del hecho de que tal descripción no es meramente figurativa (es decir, si el mal tiene alguna realidad y cuál sea) queda para cada uno de ustedes. Naturalmente, "temer al mal" es "haber caído ya en sus garras" (pongo comillas para no afirmar eso que dije que cada quien tiene que descubrir), es decir: una actitud temerosa es contraproducente en orden al objetivo de difundir el amor. Enojarse porque alguien es cruel es pegar tu chicle con el enojo que lo hizo ser cruel a él. Tú, hermanita, hermanito, que ya comiste la medicina sabes lo profunda, vulnerable, tierna, avasalladora, sutil, patente, sensible, luminosa, oscura, diáfana, turbia, vibrante, inamovible, sencilla, complicada y amorosa que es el alma de los humanos. Sabes que detrás de todo lo que llegue hay un santuario donde arde una llama sagrada que es amor, paz y gozo infinitos sustentando a cada momento cada minusculo aspecto de la realidad. Sabes por tanto que nada es ta importante como para dejar que oscurezca el resplandor de esta llama que nos ilumina, sustenta, guía y vivifica, has sentido la comunión de los corazones y sabes por tanto que el cielo está en nosotros. Que podamos siempre recordarlo y ayudar a los seres a liberarse del sufrimiento.
domingo, 19 de abril de 2009
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